Cazadores nocturnos
Cazadores nocturnos
Sigifredo Burneo Sánchez (*)
“Sabes nos llaman así porque perseguimos gente como tú. Nosotros absorbemos sus almas. Nos alimentamos de sus miedos. Saboreamos sus pesadillas. Somos el lado oscuro de las leyendas piuranas, de aquellos cuentos que escuchas a la luz de las lámparas por los ancianos norteños donde los duendes y las ánimas son protagonistas”, anuncia la voz colectiva que presenta a los cazadores nocturnos. Se trata, hasta donde mi ignorancia histórica se extiende, del primer cómic piurano en el cabal sentido del término: formato en cuarto, personajes atractivos y misteriosos, dibujo a color con buenos trazos e iluminación adecuada, guión escueto con efectividad calculada e intención de periodicidad manifiesta. El capítulo 00, que comentamos, declara a Fernando Adrianzén como responsable del guión y a Wilson Vargas Pedrera como responsable de los trazos, tinta y color; a quienes hay que felicitar de manera entusiasta por la iniciativa y el trabajo desplegado para dar forma a esta primera publicación.
Hicum Turinap es la expresión enfática y eufónica, supuestamente de origen tallán, cuya traducción al español nos remite al título del presente artículo. La historia pretende enlazar el pasado con el presente, dándole realización de continuidad cultural a la región piurana, presentando a espíritus misteriosos que pululan en las sombras nocturnas de hoy al acecho de noctámbulos, solitarios y entristecidos piuranos que deambulan en búsquedas inconcretas, como espíritus que no son creación moderna, sino seres provenientes de la antigua maldición nativa contra los invasores extranjeros que trajeron destrucción y maldad, frustrando el desarrollo propio de la cultura local. Los cazadores de la noche persiguen a los jóvenes de hoy que no han logrado definir su personalidad cultural y sufren la angustia de no sentirse integrados adecuadamente en ninguna esfera, a los que se sienten rechazados por una maquinaria social que no admite su ingreso, a los marginados del mundo global (cada vez más inclemente y más poderoso). Aquí, precisamente, es donde la calidad de los autores cobra su especial fuerza, pues, en lugar de ubicarse en la chauvinista postura de indigenistas contra hispanistas, se ubican en la perspectiva más lúcida de la inevitable realidad contemporánea, que es el producto, obviamente, de las circunstancias del pasado. El mundo de los cazadores nocturnos es la tierra piurana, pero también puede ser el de Nueva York o el de Tokyo, capitales emblemáticas del vertiginoso e irreversible mundo postmoderno, lo cual brinda a la publicación su calidad de obra mayor, pues trasciende los límites regionales o nacionales y se convierte en expresión artística de la humanidad del siglo XXI.
El mensaje de fondo es el clamor de la juventud de hoy que se siente extraviada ante un mundo que no termina de comprender y al que desea cambiar, pero no sabe cómo. Es una demostración de la inquietud intelectual de los jóvenes que se expresa creativamente ante la insensibilidad humana originada por una sociedad postmoderna que se proclama esencialmente comunicativa, pero que ha creado insondables abismos de soledad e individualismo.
Se puede presagiar el éxito de la publicación porque toca puntos esenciales de la condición humana y porque su calidad formal satisface el requisito visual que exigen los lectores juveniles de hoy. En esta publicación, como en pocas, se puede apreciar la justa conclusión de Harry Belevan en su libro Teoría de lo fantástico: “La obra de expresión fantástica es, pues, al mismo tiempo, función y paralelo de las actitudes intuitivas de la realidad…” He aquí un muy buen material para promocionar el plan lector en nuestra provincia, quizá con mayor pertinencia y eficacia que tantas lecturas foráneas elaboradas sólo con el afán de comercializar intereses e inteligencias, donde a veces ya lo estético fue definitivamente relegado al olvido.
¡Coleccionistas y lectores: no hay tiempo que perder!
(*) Profesor principal UNP
http://www.eltiempo.com.pe/octubre2009/edicion-30-10-2009/opinión123.html Read more...




